No dejemos que el mundo complejo que se nos presenta cada
día, nos haga rendirnos y alejarnos de nuestra noble labor que tenemos al poder
liderar positivamente a nuestra familia.
Largas jornadas de trabajo por parte del padre, nuevos roles
en la vida diaria de parte de la madre de familia, cientos de niños que son
educados por los “nuevos” medios de comunicación, la economía compleja de cada
uno de los países, etc.
Es verdad que cada vez se hace más difícil distinguir entre
lo que somos, lo que estamos llamados a ser y lo que al final de cada jornada,
nos encontramos con lo que fuimos ese día en realidad.
Solo un espíritu centrado en la verdad inquebrantable de la unidad
del matrimonio, en el desarrollo del liderazgo positivo en lo hijos por parte
de los padres y madres de familia, hará que la lucha diaria por ser una
familia, pueda convertirse en una realidad que no solo conmueva
sentimentalmente sino que inspire y que por inspirar, contagie de liderazgo a
una comunidad transformándola positivamente.
Esta labor puede compararse al soldado que en medio del
fragor de la batalla, cuida del enemigo las 24 horas del día la trinchera que
marca su posición y que, en medio muchas veces de la soledad, encuentra en su
misión, su profundo sentido de trascendencia.
La gran misión que se nos presenta hoy en día por ser familias de una sola pieza, coherentes con los valores y espíritu de entrega y sacrificio por los demás en harás de una sociedad mas justa, participativa y positiva, desborda en aspiración a cualquier otra misión que se nos pueda presentar como sociedad.
No será un camino sin caídas, sin fatigas y sin experiencias que por momentos, puedan nublarnos la vista de nuestro real objetivo. Sin embargo, como lo decía un buen amigo, no importa la caída cuando lo que se ama es la lucha. Esa lucha será para nuestros hijos una escuela de principios, voluntades y aspiraciones centradas en la formación del carácter, el intelecto y la educación de la afectividad.
A eso estamos llamados. Es el camino que escogimos al
decidir formar una familia, pero con fe y acción, podemos asegurar que al final
de esa cada vez mas difícil lucha diaria por ser una familia, la victoria será
nuestra.

